Debemos modificar la forma en la que miramos los desafíos conductuales para ver así los factores desencadenantes y las causas, tales como: un desarrollo socio-emocional inmaduro, experiencias previas de estrés o trauma durante el desarrollo, diversidad en el funcionamiento y control motor volitivo, problemas o trastornos del procesamiento sensorial.
Todos los seres humanos interpretamos el mundo según procesamos y percibimos los estímulos a través de los sistemas sensoriales. El cuerpo y el cerebro dan sentido a todo lo que nos rodea constantemente. El procesamiento sensorial es una pieza fundamental en el rompecabezas de la crianza, cuando como madres y padres queremos ayudar de la mejor manera posible a nuestros peques.
Este procesamiento de los estímulos que nos rodean diariamente impacta directamente en el desarrollo, las emociones, la conducta y los quehaceres del día a día. Con esto nos referimos a la alimentación, el control de esfínteres, autonomía, habilidades sociales y gestión emocional.
Todas las personas estamos familiarizadas con los sentidos primarios: vista, oído, olfato, gusto y tacto.
Desde el campo de la terapia ocupacional basada en el enfoque de integración sensorial se reconocen tres sistemas sensoriales más:
- El sistema vestibular: Nos da la información sobre la posición y aceleración de nuestra cabeza y nuestro cuerpo y su relación con la gravedad.
- Propiocepción: Es el procesamiento de la sensación de los músculos y articulaciones.
- Interocepción: Nos aporta información sobre nuestras sensaciones internas y cómo sentimos nuestros órganos.
La hipersensibilidad o la hiposensibilidad en uno o más de los canales sensoriales pueden contribuir a la regulación emocional, fisiológica y a esa sensación de seguridad de los niños, llevando hacia comportamientos que no son fáciles de abordar.
Desde la terapia ocupacional con el modelo centrado en la familia, buscamos acompañaros en el proceso, en la toma de decisiones ofreciendo información actualizada, recursos y apoyos.
En esta práctica sabemos que la familia debe ser la principal protagonista.
El día a día nos brinda un sinfín de oportunidades para potenciar el crecimiento familiar, la autonomía, participación social y exploración del mundo.
El trabajo con familias consiste en:
- Sesiones clínicas con los cuidadores principales.
- Marcar objetivos desde bases informadas.
- Brindar apoyo y confianza conociendo las fotalezas en la interacción con su hijo/a.
- Revisiones en domicilio y/o centro educativo.
Para dar a nuestros hijos lo que necesitan, es necesario entender nuestras necesidades familiares y cuidarnos a nosotros mismos. De esta manera caminaremos junto con nuestros hijos hacia el éxito.